top of page

The Fake Profecy

Actualizado: 30 abr 2021

Capitulo 1:


Un guardia corría por los pasillos del Palacio de la Humanidad, en dirección a la Sala del Trono. Se detuvo frente a la puerta de la sala, la abrió y caminó a donde Barutoromai, el concejero del Rey, dando una reverencia, con una voz baja pero agitada se dirigió al concejero.


-Guardia: Mi señor, él ha llegado a la ciudad.

-Barutoromai: Muy bien, avisa a los guardias de la puerta del palacio que abran apenas verlo.

-Guardia: Sí mi señor, de inmediato.


El concejero se dirigió al jardín del palacio para informar al Rey Gusutavo. El Rey estaba con la vista fija en una flor marchita, la miraba con una expresión seria, cuando de pronto escucho la voz de Barutoromai.


-Barutoromai: Mi señor, su sobrino ha llegado. He dado la orden a los guardias de la puerta de abrir apenas verlo.

-Gusutavo: Gracias por informarme, Barutoromai-sama.

-Barutoromai: A sus órdenes mi señor. ¿Mi Rey necesita algo más?

-Gusutavo: Sí, ordena a los sirvientes que preparen un banquete e informa a la Nobleza de la llegada de mi sobrino.

-Barutoromai: De acuerdo mi señor.


A la orden del Rey se preparó un banquete y se informó a las familias nobles de la llegada del sobrino del Rey de Negnin. Mientras que en el pueblo todos colocaban su mirada sobre un hombre encapuchado y vestido con una casaca marrón, en su cinturón llevaba cuchillos, un sable, un hacha, dos pistolas y en su espalda un mosquete. La capucha cubría sus ojos dando intriga a todo el que lo veía, al caminar sus armas daban un ligero golpe produciendo un sonido metálico. Las personas pronto se dieron cuenta que él se dirigía al Palacio de la Humanidad, se preguntaban qué asuntos tendría él en ese extravagante lugar.

Los guardias de la puerta divisaron al hombre encapuchado subiendo las escaleras al palacio, no pudieron evitar tener un escalofrió al verlo. Abrieron las puertas y lo recibieron con una reverencia, cuando lo tuvieron al lado empezaron a temblar, tanto que no pudieron decir “bienvenido”. El hombre encapuchado entro al palacio y fue recibido por Barutoromai.


-Barutoromai: ¡Bienvenido seas, Yoeru-sama! Su tío el Rey lo espera junto a la Nobleza en el Salón del Banquete, por favor acompáñeme.


Él no respondió ante la bienvenida del consejero, simplemente lo siguió. Al llegar al Salón del Banquete, el Rey al momento en que lo vio se levantó de su asiento para recibirlo con una sonrisa.


-Gusutavo: ¡Yoeru-san, que gusto verte luego de tanto tiempo!

-Yoeru: El sentimiento es mutuo, tío.

-Gusutavo: Discúlpenme damas y caballeros, les presento a mi sobrino, Ferunandesu Yoeru.

-Karurosu: ¿Ferunandesu Yoeru, tercera generación de la Spectral Family? Pensé que habías muerto junto al resto de tú familia.

-Barutoromai: Por favor no hablemos de ese tema, fueron invitados aquí para dar una cálida bienvenida al sobrino del Rey Gusutavo.

-Karurosu: No… no fue mi intención ser imprudente.

-Kāra: Disculpen a mi esposo, últimamente no piensa antes de hablar.

-Gusutavo: Esta bien, prosigamos con la cena.


Yoeru se sacó la capucha y se sentó, durante la cena sentía la mirada de toda la nobleza sobre él, pero al mirarlos, ellos giraban la mirada hacia otro lado. El Rey lo notó, así que inicio una conversación para distraer a la nobleza. Luego de eso, Yoeru sintió la mirada de alguien más… la de una joven mujer; de piel blanca a tono rosado, con cabello anaranjado y rizado, unos ojos azules y un vestido turquesa; le parecía que ya la había visto antes, pero no estaba seguro.

La joven lo miraba, pero de una forma distinta a la de los demás, se veía un poco sonrojada. Él seguía preguntándose quién era, en dónde la había visto. De pronto, Kāra giró la vista hacia ellos y se dio cuenta de la situación.


-Kāra: Yoeru-kun disculpa a mi hija Urusura. Lo está viendo así porque ha recordado quién eres.

-Yoeru: ¿Su hija, Urusura? Discúlpenme a mí, acabo de recordarla. Jugábamos de pequeños y hacíamos travesuras como esconder los mosquetes de los guardias.

-Urusura: Me- me alegra que me recordaras, por poco pensé que me habías olvidado por completo.

-Karurosu: Se veían tan tiernos juntos, yo y Kāra-chan siempre creímos que acabarían juntos en sagrado matrimonio.

-Urusura: ¡Padre!

-Kāra: Jajaja, Karurosu-kun habíamos acordado que no hablaríamos al respecto.

-Gusutavo: Bueno, yo también opino lo mismo.

-Yoeru: Tío, dudo que me hayas llamado para organizarme una boda. ¿Hay algún asunto en el que necesites mi ayuda?

-Gusutavo: En efecto, pero debemos hablar en privado. Si me disculpan…

-Karurosu: Claro, adelante. Yo y mi esposa seguiremos hablando con el resto de la nobleza.


El Rey Gusutavo llevó a Yoeru a la Torre del Conocimiento, en donde los esperaba el líder de los Eruditos de la Torre del Conocimiento, Hyūgo. Subieron por las escaleras hasta la parte de la biblioteca de la torre, en donde estaba Hyūgo hablando con los demás eruditos a susurros, el Rey lo llamó y se acercó a él. Yoeru podía ver que su tío hacia un tipo de señas al erudito, pero no podía ver con exactitud ya que el Rey estaba de espaldas hacia él.


-Gusutavo: Yoeru-san, el líder de los Eruditos de la Torre del Conocimiento te dirá el por qué estás aquí. Adelante Hyūgo-sama.

-Hyūgo: Nosotros los Eruditos de la Torre del Conocimiento hemos descifrado un pergamino antiguo. El pergamino contiene una profecía…

-Yoeru: ¿Y de qué trata la profecía?

-Hyūgo: La hija del Rey de Ufureoniro; una elfa con cabello de nieve y ojos de esmeralda; intentará eliminar a todas las otras razas para que la suya domine todo el mundo. De algún modo el Rey Marusero se ha enterado de esta profecía y ha ocultado a su hija en alguna parte del Bosque Alto.

-Gusutavo: Hace 3 meses envié al cuerpo de élite, pero no aún no me han informado de su situación. Así que le pedí al Gremio de Asesinos que se encargara de la hija del Rey Marusero, pero aún no han regresado.

-Yoeru: No tengo problema con asesinarla, siempre y cuando me pagues bien por tal acto. Y no me llevo bien con el Gremio de Asesinos. Si se interponen en mi camino no dudare en asesinarlos a ellos también.

-Gusutavo: De acuerdo, pero intenta contenerte con ellos, no quiero tener problemas con el Gremio de Asesinos. Cuando termines con tu deber vuelve a Negnin, tendremos otros asuntos que resolver… y claro, te pagaré.

-Yoeru: ¿De cuántos Niok hablamos?

-Gusutavo: 7 cifras.

-Yoeru: Bien, confío en que me pagaras.


Yoeru bajo de la torre y se dirigió a Bosque Alto, pero se detuvo fuera del palacio al escuchar la voz de Urusura. Giro la vista hacia atrás y allí estaba, con una expresión preocupada.


-Urusura: ¿Yoeru-kun, te estabas por ir, tan pronto?

-Yoeru: Discúlpame, tengo que irme de inmediato. Mi tío me ha encomendado un deber muy importante.

-Urusura: Entiendo… ¿Vas a… a regresar? Quiero-

-Yoeru: Perdóname, no tengo tiempo, tengo que irme.


Urusura se quedó de pie viendo como Yoeru se alejaba cada vez más de ella hasta el punto en que lo perdió de vista. Yoeru viajó en un barco hasta uno de los puertos de Ufureonirom, luego se dirigió a una aldea cercana a Bosque Alto, en la cual preguntó a los aldeanos si habían visto actividades fuera de lo normal.


-Aldeano Elfo: Sí mi señor, he visto a unos guardias de Negnin deambular por la zona. El anciano del pueblo les pregunto qué hacían y ellos respondieron que eran asuntos de la realeza. Después de eso se fueron hacia el oeste.

-Yoeru: Bien, ten esto por la información.

-Aldeano Elfo: Gracias. Que Otnes-sama te favorezca.


Yoeru se dirigió hacia el oeste de la aldea y noto en el suelo unas huellas. Las siguió hasta una parte muy frondosa del bosque, tanto que le pareció que sería una pérdida de tiempo el seguir. Pero de un momento a otro escucho un grito justo en la dirección en la que iba.

Atravesó la parte frondosa del bosque hasta dar en un claro con un gran árbol en medio, en donde volvió a escuchar el mismo grito de hace un momento. Se acerco al árbol y se dio cuenta de que era en realidad una típica casa elfa, subió hasta una ventana y vio una escena horrible.

Dentro de la casa estaban los soldados que el Rey envió, uno de ellos estaba violando a una elfa y los otros golpeando a un elfo que yacía en el suelo, aparentemente ese elfo ya estaba muerto, pero eso no detuvo a los soldados. Tras ver esta escena, Yoeru derribó la puerta y clavo su hacha en la cabeza del soldado que estaba violando a la elfa, desenfundó su sable y atravesó a uno de los soldados que estaba golpeando al elfo moribundo, y al momento osciló su hacha hacia el otro soldado cortándole la cabeza. Luego, enfundó sus armas y se acercó a la elfa.


-Yoeru: ¿Por qué ellos hicieron esto? ¿Quién eres?


La elfa yacida en el suelo, tomó las manos de Yoeru.


-Elfa: Mi hija… mi hija, ella… ella salió corriendo hacia el bosque para… escapar de ellos…

-Yoeru: ¿Tu hija?

-Elfa: Por favor… salv-


Yoeru sintió como las manos de la elfa se pusieron frías, la recostó en el suelo y le dijo que buscaría a su hija.

Cuando bajo del árbol escucho un grito… el de una niña, corrió hacia donde provenía el grito. Decidió subir por las ramas de los árboles para llegar más rápido a la niña. Trepó y saltó por las ramas de los árboles hasta ver a los demás soldados del Rey, ellos estaban acorralaron a la pequeña elfa de cabello blanco y ojos verdes. Sin duda era la elfa de la profecía.


-Capitán Negnino: Ríndete elfa, nos han ordenado matarte, pero podemos divertimos contigo al igual que lo hicimos con la puta de tu madre.

-Elfa: ¡No, por favor no me hagan daño, dejen a mi madre en paz!

-Soldado Negnino: ¡Yo pido ser el primero en cogérmela!

-Elfa: ¡Aléjense de mí, no!


En ese instante Yoeru se abalanzó sobre dos de los soldados negninos asesinándolos con una especie de cuchillo en su antebrazo. El Capitán Negnino miró rápidamente hacia atrás, impactado por la escena no pudo reaccionar ante el ataque de Yoeru. Luego de clavar su sable en el rostro del capitán, con su mano izquierda tomó 4 cuchillos de su cinturón y los lanzó a los demás soldados negninos. En un segundo los soldados cayeron al suelo, cada uno con un cuchillo en la garganta.

La pequeña elfa quedó perpleja ante tal escena. Yoeru se acercó a ella, pensando en asesinarla, pero la elfa se levantó y lo abrazó con lágrimas en los ojos.


-Elfa: Gracias a Ihcot-sama, me salvaste, gracias. Tú debes ser el Príncipe Azul del que me habló mi madre.

-Yoeru: ¿Príncipe azul?

-Elfa: ¡Mi madre! ¿Dónde está, la has visto? Tengo que regresar con mi madre, está en peligro.


La elfa corrió hacia donde la caza en el árbol, pero Yoeru la detuvo en cuanto estuvo por subir.


-Yoeru: No subas ahí.

-Elfa: ¡Tengo que subir, tengo que ver a mi madre!


Yoeru no la detuvo, la elfa subió y vio la horrible escena. Para sorpresa de Yoeru, no hubo gritos, así que subió y encontró a la elfa abrazando con lágrimas el cadáver de su madre. Luego de un par de minutos, la elfa le pidió a Yoeru que la ayudara a enterrar los cuerpos. Él accedió.

Mientras la elfa observaba las tumbas, Yoeru la miró atentamente y se escuchó un pequeño sonido. La elfa se dio la vuelta y camino hasta detenerse frente a él.


Elfa: Discúlpame, no me he presentado. Mi nombre es Emera ¿y el tuyo?

-Yoeru: Mi nombre es Yoeru.

-Emera: Bien, un gusto conocerte... Yoeru-kun. Ahora... ¿a dónde vamos?

-Yoeru: … iremos a la ciudad más cercana.

-Emera: Esta bien, te seguiré.

-Yoeru: Es ella y a la vez no lo es. Ella no eliminará a todas las otras razas. Ella tiene otra intención... él me habrá engañado, pero... antes tengo que comprobarlo.


Entradas recientes

Ver todo
The Fake Profecy: Capítulo 2

Yoeru con Emera se dirigieron hacia la ciudad más cercana, la cual era Forest City. Emera lo seguía desde atrás, manteniendo una pequeña...

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2 Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

  • Facebook

©2020 por Studios 3 Epochs. Creada con Wix.com

bottom of page