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The Fake Profecy: Capítulo 2

Actualizado: 10 feb 2021

Yoeru con Emera se dirigieron hacia la ciudad más cercana, la cual era Forest City. Emera lo seguía desde atrás, manteniendo una pequeña distancia y mirando al suelo y luego a su derecha. Llegaron a Forest City por el atardecer y se detuvieron en una tienda cercana.


-Tendera: Buenas tardes, ¿Hay algo aquí que le llame la atención?

-Yoeru: Quiero comprar una vestimenta a medida, para ella.

-Tendera: De acuerdo, ¿Qué clase de vestimenta quiere la señorita?

Yoeru giró su vista a ella, esperando una respuesta.

-Emera: Quiero... quiero lo mismo que está vistiendo... Yoeru-kun.


La tendera soltó una pequeña risa y le dio un giño a Yoeru.


-Tendera: Esta bien, tendré la vestimenta en un día.


Yoeru le dio una bolsa llena de Niok a la tendera.


-Tendera: Discúlpeme, ¿he dicho en un día? Lo tendré para mañana en el mediodía.

-Yoeru: Bien, ¿sabe de alguna posada cercana?

-Tendera: Hay una posada a un par de calles.


Yoeru y Emera se dirigieron a la posada. Se sentaron en una mesa y pidieron algo de comer. De pronto, un capitán orco se acercó y colocó su mano sobre el hombro de Yoeru.

-Capitán Orco: Mis camaradas aquí, piensan que eres “El Mercenario”. ¿Ellos tienen razón o se equivocan?


-Yoeru: Ahora no quiero conversar. Lárgate.

-Capitán Orco: Responde la pregunta.


Yoeru no le prestaba atención al Orco., lo cual hizo que el orco perdiera la paciencia. Dio un golpe en la mesa.

-Capitán Orco: ¡Responde la pregunta!


Yoeru se levantó de la mesa lentamente y por encima del hombro miró al orco, y de repente una fuerza invisible empujo al orco haciendo que cayera sobre una mesa derramando todo lo que había en ella. Yoeru lentamente se volvió a sentar, y el orco ante esta situación se enfureció.


-Soldado Orco: Se lo dije mi capitán, es “El Mercenario”.

-Capitán Orco: Aunque sea él no puedo pasar por alto tal ofensa. ¡Oye tú, no me importa si eres “El Mercenario”, voy a llevar tu cabeza a mi señor, el Rey Rojā-maiti. Ya no hay recompensas por tu cabeza, pero seguro que el Rey Rojā-maiti me dará a mí y a mis camaradas una por llevar tu cabeza ante él.

-Yoeru: ¿Crees que el Rey Rojā-maiti pueda darme una recompensa si llevo tu cabeza ante él.

-Capitán Orco: Maldito engreído, vas a ver cómo te-


El Capitán Orco desenfundo su pistola y apunto a la cabeza de Yoeru, pero él rápidamente le quito la pistola de las manos y al mismo tiempo el Capitán Orco le lanzo un puñetazo, aunque no fue problema para Yoeru, ya que hábilmente tomó la muñeca del orco, lo levantó y lo lanzo hacia una mesa. En ese momento los demás orcos se levantaron de sus asientos enfadados pero indecisos sobre qué harían, hasta que dos orcos se acercaron a Yoeru y intentaron golpearlo al mismo tiempo, lamentablemente para ellos, Yoeru logró tomar el puño de cada uno y lanzo a los orcos hacia las paredes de la posada, tanta fue la fuerza ejercida que los orcos al ser lanzados por Yoeru atravesaron las paredes. Los demás orcos perdieron toda idea de atacarlo al ver tal acto, pero uno de ellos aún no se rendía, el Capitán Orco estaba detrás de Yoeru y aprovecho la posición para atacarlo por la espalda, pero Yoeru sabía que él estaba ahí, así que antes de que el orco lo atacara, le golpeó con una silla que tenía a lado, la silla se rompió en varios trozos al impactar en el rostro del orco, y finalmente cayo rendido al suelo.

Yoeru fue a donde el posadero, le dijo que se diera prisa a traer la comida y que pagaría por los daños a la posada.


-Yoeru: Quiero alquilar 2 habitaciones.

-Posadero: Dis- discúlpeme señor, pe- pero no solo nos queda una habitación. Ti- tiene dos camas, un arcón y una pequeña sección donde puede asearse.

-Yoeru: ¿Debería quedarme con la habitación que me ofrece o sacar a los residentes de las otras habitaciones? … Eso llamaría mucho la atención, así que debería quedarme con la habitación que queda. Está bien, me quedo con la habitación.

Posadero: Muy bien señor.


Luego de comer, Yoeru pago al posadero y subió a la habitación con Emera.

-Yoeru: Has lo que tengas que hacer, yo esperare abajo. Cuando estés lista ven a llamarme.

-Emera: S- Sí, lo haré.

Yoeru bajó, se acercó el posadero y le dio una bosa de monedas.

-Yoeru: Esto es para que no abras la boca, si me entero de que le dijiste a alguien que estuve aquí, te arrancaré la lengua, las piernas y los brazos.

-Posadero: S- sí señor, n- no le diré a na-nadie que estuvo aquí. ¿Nece- necesita algo más?

-Yoeru: Sírveme un tarro agua miel.

-Posadero: D- de acuerdo señor.


En la habitación que Yoeru alquilo, Emera se estaba dando un baño, pensando en lo sucedido.


-Emera: ¿Por qué el capitán orco lo llamó “El Mercenario” ?, los mercenarios son personas que luchan a cambio de dinero o de un favor y sin motivaciones ideológicas. ¿Yoeru-kun es un mercenario, pero si fuera así, por qué lo llamaron “El Mercenario” ?, se supone que solo es el nombre para las personas que trabajan a cambio de dinero para su propio beneficio. ¿Por qué no lo llamó por su verdadero nombre, qué es lo que Yoeru-kun me esconde?


Emera termino de bañarse, se vistió y fue a buscar a Yoeru.


-Emera: Ya- ya puedes subir, Yoeru-kun.

-Yoeru: En un momento subo.


Cuando Emera regreso a la habitación, Yoeru se levantó y subió. Emera se había acostado en la cama de la derecha, así que Yoeru fue a la de la izquierda, se quitó la casaca y las botas, y se acostó. Al rato, sintió que alguien lo observaba, tomo uno de sus cuchillos y se levantó listo para atacarlo, pero se detuvo al ver que quién lo observaba era Emera, que estaba sentada en la cama con una mirada asustada.


-Yoeru: ¿Qué sucede? Casi te apuñalo. ¿Por qué estás despierta a estas horas?

-Emera: Yo... yo... tuve- tuve una pesadilla.

-Yoeru: ¿Y qué quieres?, ¿qué te lea un cuento?, ¿qué te cante una canción? Vuelve a dormir.


Yoeru volvió a acostarse, pero Emera aún estaba asustada por la pesadilla que tuvo, trato de calmarse y fue a la ventana de la habitación. Desde la ventana pudo ver a Ikust, brillando en el oscuro cielo. Emera se apoyó en la ventana para poder admirar la belleza de la Diosa.

Al amanecer, Yoeru se levantó y se encontró con Emera durmiendo a los pies de su cama.


-Yoeru: Ah... ¿qué le sucede a esta niña? Oye, despierta, ¿Vas a desayunar?

-Emera: Oh... ¿Qué? Oh, sí.


Yoeru y Emera bajaron a desayunar, cuando se sentaron, Yoeru fijo su mirada en un hombre encapuchado vestido con un hábito negro con detalles rojos y blancos que se dirigía a donde el Posadero.


-Yoeru: Mierda, hay uno aquí, posiblemente los demás estén cerca. Debo ocuparme de él con discreción. Emera, espera aquí, ya regreso.

-Emera: De acuerdo.

Hombre del hábito: Disculpe señor, me eh enterado que tuvo... problemas aquí, anoche.

Posadero: De- descuide señor, so- solo fue una clásica trifulca entre borrachos. No es necesario que- que el Assassin’s Guild se preocupe por ese pequeño problema.

-Asesino del AG.: ¿En serio? La gente de la ciudad comenta que un pelotón del Ejercito Cro se enfrentó a un hombre encapuchado, al cual lo llamaron “El Mercenario”.

-Posadero: Pues... pues yo- yo...

-Yoeru: ¿Sucede algo malo, señor?


El asesino del AG. miró a quién hizo la pregunta, y se sorprendió al verlo.


-Asesino del AG.: Tú... eres el-


Tan pronto como el asesino del AG. abrió la boca, Yoeru lo apuñalo, con la misma arma que había usado anteriormente para asesinar a los dos soldados negninos en High Forest. Rápidamente coloco un trapo en la boca del asesino y lo lanzó por las escaleras al sótano de la posada. Bajo por las escaleras y tomó la cabeza del asesino, lo arrastro hasta la pared y golpeó el rostro del asesino contra la pared.


-Yoeru: ¿Dime cuantos han enviado y exactamente para qué? De lo contrario golpearé tu rostro contra la pared ¡hasta que sea imposible reconocerlo!

-Asesino del AG.: No te diré nada... mis hermanos pronto notarán mi ausencia y vendrán ¡a purgarte!


Yoeru tomó con fuerza la cabeza del asesino y la golpeó contra la pared hasta que el cráneo exploto en pedazos. Subió por las escaleras y se dirigió a la mesa en la que estaba.


-Yoeru: Oye, posadero, limpia ese desastre. Ya nos vamos. Emera, tenemos que irnos ahora.

-Emera: S- sí, claro.


Cuando salieron, Yoeru pudo ver a varios asesinos del Assassin’s Guild acercándose a la posada. Intentó mezclarse en un grupo de personas que caminaba por ahí, mientras el grupo de personas avanzaban vio como los asesinos entraban a la posada, por el momento logró despistarlo.

Se separó del grupo y se dirigió a la tienda para retirar el traje que había encargado, pero en el camino se encontraron con una multitud de personas que opacaban toda la calle.

-Emera: Yoeru-kun ¿Qué sucede?

-Yoeru: Parece ser una ejecución.

-Oficial Negnino: Atrás, atrás, apártense o también serán fusilados.

-Emera: Yoeru-kun ¿Por qué van a fusilarlos?

-Oficial Negnino: Por orden del Rey de Negnin, esta familia de elfos del bosque será fusilada por intentar encubrir a una criminal.

-Emera: Disculpe, ¿a qué criminal se refieren?

-Elfo: No estoy seguro, pero escuche que a una elfa del bosque.

-Emera: ¡Yoeru, van a fusilar a esa familia por mi culpa! Tienes que ayudarlos.

-Yoeru: Baja la voz o te escucharan. No es mi problema, es mejor que no nos inmiscuyamos.

-Emera: Si tú no los vas a ayudar, yo lo haré.

Emera se abría paso por la multitud para llegar hasta donde el Oficial Negnino.

-Yoeru: Carajo, va a hacer que la descubran. ¡Agh! Oye, detente. Solo lograras que te descubran, aléjate lo más que puedas de aquí, ahora.

-Emera: Pero... ellos van a ser-

-Yoeru: Yo me encargare, tú aléjate de aquí y trata de no llamar la atención.


Emera siguió el camino a la tienda, alejándose de la ejecución. Yoeru subió al tejado de un edificio que estaba en frente, allí sacó su mosquete y seleccionó un tipo de munición, apunto en donde estaba los soldados negninos.


-Oficial Negnino: Preparen, apunten, dis-


Yoeru disparó y la bala de su mosquete se dividió en 4 fragmentos los cuales impactaron en los 4 soldados negninos que están a punto de fusilar a la familia de elfos, lo extraño fue que no se escuchó un ruido ni hubo una nube de polvo cuando Yoeru disparó su mosquete.

El oficial negnino viendo los cuerpos de sus soldados caer al suelo, pensó en huir, pero apenas al darse la vuelta para correr, Yoeru lo detuvo y lo apuñalo con la misma arma que uso con el asesino del AG. Luego de eso la gente de asusto y corrieron despavoridos. Yoeru fue a buscar a Emera, que estaba esperándolo en una esquina cerca de la tienda.


-Yoeru: Vámonos. Entremos a la tienda antes de que alguien nos vea.

-Tendera: ¿Qué sucedió allí afuera?

-Yoeru: Un fusilamiento que salió mal, los soldados no sabían que no debían tener el mosquete en el rostro a la hora de jalar el gatillo.

-Tendera: ¿Qué?

-Yoeru: Hemos venido a por el traje, ¿lo tienes listo?

-Tendera: Sí, acompáñeme señorita.

-Emera: Sí, ahora voy.


Mientras Emera se probaba el traje, Yoeru miró atreves de las ventanas, por si los asesinos del AG. aparecían, pero aún no veía a ninguno. Emera salió con el traje que había ordenado, una casaca idéntica a la de Yoeru, solo que esta era de color verde esmeralda.


-Tendera: Supuse que el color verde esmeralda le quedaría mejor a diferencia de ese inadecuado color marrón...


-Yoeru: ¿Qué fue lo que dijo?

-Tendera: Nada, nada, solo pensaba en voz alta.

-Emera: Es hermoso, gracias señorita. Y gracias a ti, Yoeru-kun.

-Yoeru: Bien, ponte la capucha, tenemos que irnos.

-Emera: Sí.


Cuando salieron de la tienda, Yoeru vio a lo lejos a dos asesinos del AG. hablando con las personas que estaban viendo la ejecución. Se dio prisa a perderlo y giró en a su derecha, pero aparecieron otros dos asesinos enfrente de ellos, Yoeru se miró alrededor y encontró una tienda de armas y decidió entrar ahí con Emera.


-Yoeru: Maldición, están cerca de nosotros, si sigue así tendré que enfrentarme a ellos a vista de todos.

-Herrero: ¿Puedo ofrecerle algo?

-Yoeru: No, solo-

Emera jaló la manga de Yoeru y le dijo que quería un arma.

-Yoeru: ¿Para qué quieres un arma? De seguro no sabes ni cómo debes empuñar una.

-Emera: Pues- pues te he visto luchar, y eres asombroso, tú- tú podrías enseñarme a usar armas. ¿Y no crees que deberías? Te serviría más si supiera como luchar, podría ayudarte a deshacernos de esos tipos que nos siguen.

-Yoeru: Si accediese a enseñarte, no habría tiempo, estamos rodeados y esos “tipos” son muy agiles con lar armas, te matarían antes de siquiera desenfundar tu arma.

-Herrero: Ya no tengo cuchillos, pero tengo varias espadas cortas, serían muy útiles para ella que está por iniciar el magnífico arte del combate. Eso sin mencionar que mi nivel de herrería es de 40.

-Yoeru: …

-Emera: Yoeru-kun...

-Yoeru: Ah... está bien. Dame una de tus espadas cortas.

-Herrero: Aquí esta.


Yoeru tomó la espada corta, la soltó y esta quedó flotando, luego colocó su mano debajo, en su mano una esfera de fuego se encendió, dejó la esfera flotando debajo de la espada y saco de su inventario un lingote, dejó el lingote sobre la espada y estos dos se fusionaron, luego seleccionó un hechizo y lo lanzo a la espada. La espada brilló y Yoeru la tomó, se la dio a Emera que estaba perpleja por lo que presenció.


-Herrero: ¡Qué hiciste! ¿Quién eres tú? Déjame ver esa espada. No puede ser, su daño aumentó enormemente, al igual que su resistencia y velocidad. Oye, ¿no podrías crear más armas como esa para mí?

-Yoeru: Tenemos que irnos, ten esto por la espada.

-Herrero: Gracias y vuelva pronto.

-Emera: Esta espada se ve asombrosa.

-Yoeru: Ten cuidado, no juegues con ella- Mierda.

-Asesino del AG.: Buenos días, hace tiempo que no te veo, Yoeru-sama.

-Yoeru: No fue mucho tiempo, Reandoro-sama.

-Reandoro: Hablando de tiempo, tu purgación se ha pospuesto demasiado tiempo. Mi Maestre no está contento para nada. ¿Qué tal si reanudamos tu purgación en este momento?

-Yoeru: Emera, quédate atrás.

-Reandoro: Oh, pero qué tenemos aquí, ¿Quién es la adorable elfa que acompaña? A caso... ¿es tu novia? Es muy descortés que no me presentes a tus conocidos, Yoeru-sama.

-Yoeru: Ella no tiene cabida en esta situación, Reandoro-sama.

-Reandoro: Discúlpame, ¿nos hemos visto en otro lugar?

-Emera: N- no, no lo creo.

-Reandoro: Déjame ver...


Reandoro desaparece de enfrente de Yoeru y aparece a lado de Emera. Le saca la capucha y se da cuenta de quién es. Rapidamente Yoeru lo aparte de ella y vuelve a ponerle la capucha a Emera.


-Reandoro: Oh, ahora sé quién eres. Eres la elfa de la profecía y el Maestre me ha ordenado asesinarte. Qué desperdicio, eres una elfa muy hermosa.


Reandoro desenfunda sus espadas y se abalanza sobre Emera, pero Yoeru se coloca en medio y le dispara, pero Reandoro esquiva el disparo y retrocede.


-Yoeru: No dejaré que la asesines.

-Reandoro: Oh, Yoeru-sama, ¿acaso has encontrado el verdadero amor? Yo pensaba que tú no creías en esas idioteces.

-Yoeru: No lo hago por eso, ella no es la elfa de la profecía, pero al mismo tiempo lo es...

-Reandoro: ¿De qué estás hablando? No me importa, asesinaré a esta elfa y luego voy a purgarte.

-Yoeru: Puedes intentarlo. ¡Venga!

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