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The Fake Profecy: Capítulo 3

Reandoro tomó sus espadas y velozmente se dirigió hacia Yoeru, intento cortarle el cuello, pero Yoeru ágilmente bloqueo su ataque, lo desequilibro y le dio una patada haciendo retroceder a Reandoro.


-Reandoro: Ja, veo que has mejorada desde nuestro último encuentro. Y veo que aún no utilizaste a tus espectros, la primera vez que nos encontramos utilizabas muy seguido a tus espectros. ¿Por qué no los utilizas ahora?

-Yoeru: No necesito a mis espectros para combatir contra ti, te despedazaré con mis propias manos.

-Reandoro: Debo confesar que en nuestros encuentros anteriores... yo me contenía. Así que dudo que puedas despedazarme con tus propias manos.

-Yoeru: Hablando de encuentros... ¿viste lo que deje en el sótano de aquella posada?

Reandoro recordó la escena que vio en el sótano de la posada a la que había entrado hace un momento, el cadáver de uno de un chico con la cabeza destrozada. En este momento de recuerdo, dejó de tener en cuenta lo que tenía a la vista y Yoeru al ver esta oportunidad, la aprovecho para atacarlo. Reandoro se dio cuenta de su error, pero ya era tarde.


-Reandoro: ¡Mierda, me distraje!


Reandoro intentó esquivar el ataque de Yoeru, no lo hizo a tiempo y él logró cortarle el brazo derecho.


-Reandoro: ¡Argh, mi brazo!

-Yoeru: Tenía razón, no pude despedazarte con mis propias manos, pero... ahora lo intentaré.

-Soldado Ufure: ¡Alto ahí en nombre del Rey!

-Reandoro: ¡Dispárenle a él, es “El Mercenario”!

-Soldado Ufure: ¿El Mercenario? ¡El Mercenario, disparen!


Los soldaos ufure dispararon a Yoeru, aunque ninguno de ellos acertó, porque estaban tan asustados que no podían apuntar.


-Yoeru: Me aseguraré de que no vuelvan a interrumpirme.

-Emera: ¡Yoeru-kun, no los mates, son soldados de mi padre!


Yoeru hizo caso omiso a Emera y se acercó a los soldados ufure con su espada y hacha en las manos. Los soldados estaban tan atemorizados que no podían moverse de donde estaban, Yoeru los mató y de repente aparecieron más miembros del Gremio de Asesinos.


-Yoeru: Tenemos que irnos, Emera.


Yoeru tomó de la mano a Emera, levantó un muro de fuego y se alejó a prisa del lugar. Salieron de la ciudad y se dirigieron al bosque para perder a los asesinos.


-Emera: N- no debías matarlos. No estaban haciendo algo malo.

-Yoeru: Si yo no los hubiera matado, ellos me hubieran matado. Vámonos, hay un pueblo a 5 kilómetros de aquí.

-Emera: B- bien...


Se dirigieron a un pueblo cercano a la Ciudad del Bosque, Pueblo Sabia. Llamado así porque es el lugar de donde se extrae la sabia de un árbol poco común. La sabia es embazada y vendida desde ese pueblo a todo el Reino.

De camino a Pueblo Sabia, Yoeru sintió que los estaban observando. Seleccionó un hechizo, el de paralizar, y se lo lanzó a Emera. Yoeru la coloco suavemente en el suelo y después miró hacia los lados del camino.


-Yoeru: Salgan, sé que están ahí.


De repente, dos grupos de hombres armados salieron del bosque, uno por el lado derecho del camino y el otro grupo, por el lado izquierdo.


-Hombre armado: ¡No te tenemos miedo, con nosotros esta un Héroe, Iwan!

-Yoeru: ¿Quién carajos es Iwan?

-Hombre armado: ¡No te hagas el tonto, sabes quién es!

-Yoeru: En serio no sé quién es Iwan.

-Hombre armado: ¡Insolente, vas a ver cómo-

-Iwan: ¡Basta! Voy a acabar con “El Mercenario” de una vez por todas y todos conocerán el nombre de Iwan el portador del Martillo de Ie’nah. Él que mató al último miembro de la traidora Familia Espectral.

-Yoeru: Ese no es el martillo de Ie’nah. Y mi familia no es traidora.

-Iwan: ¡Es el Martillo de Ie’nah, él mismo me lo otorgó! La Familia Espectral traicionó a los 7 Líderes, iniciaron su plan de dominación mundial al intentar asesinar al Rey Marusero, y muchos saben que el siguiente monarca que iba a ser asesinado por ellos era el Rey Gusutabo, hermano de tu padre, Migeru ¡Toda la Familia Espectral es traidora, incluyéndote!


-Yoeru: ¡Cierra la maldita boca!

-Iwan: Haré que te tragues esas palabras, ¡sufre el poder del Martillo de Ie’nah!


Iwan levanto su martillo e intento aplastar a Yoeru con él, no lo logró. En el momento en el que bajó su matillo, Yoeru lo detuvo con su mano, lo empujó contra él y le quito el martillo. Los hombres armados quedaron sorprendidos, pero Yoeru aún no había acabado. Tomó el martillo y golpeó con él a Iwan en el rostro, lo cual lo mato, aunque eso no detuvo a Yoeru y él levanto el martillo para aplastar el cadáver de Iwan, luego de eso, los hombres armados intentaron escapar, aunque era inútil, porque Yoeru en rápidamente oscilo el martillo hacía la izquierda, matando a todo el grupo que había allí, luego levantó un poco su mano libre e hizo un puño y de la nada salió fuego que calcinó a todo el grupo de la derecha.


-Yoeru: “No te tenemos miedo, con nosotros está un Héroe”, imbéciles.


Yoeru deshizo el hechizo de paralización y levanto a Emera.


-Emera: ¿Qué sucedió, de quiénes son esos cuerpos?

-Yoeru: Intentaron emboscarnos, te paralicé para que no estorbaras y los maté a todos.

-Emera: T- te pedí que me enseñaras a usar la espada, así podría de- defenderme sola y no tendría que estorbarte.

-Yoeru: …Tal vez lo haga... cuando lleguemos a Pueblo Sabia.

-Emera: ¿De verdad, me enseñaras a usar la espada?

-Yoeru: No te emociones, dije que tal vez.


Cuando Yoeru y Emera llegaron, escucharon a alguien pedir ayuda. Emera vio que era una niña la que pedía ayuda, pero ninguna de las personas le prestaba atención.


-Yoeru: Ni siquiera lo pienses, ya nos has metido en problemas por intentar ayudar a alguien.

-Emera: P- pero... ella...

-Yoeru: No voy a ayudarla y tú tampoco lo harás.


Emera regresó su vista a la niña y se dio cuenta de que ya no pedía ayuda, de hecho, ya no estaba. Se preocupó por ella, así que fue a buscarla.


-Yoeru: Emera, ¡Emera, detente!


Emera vio a dos guardias elfos colocándole un trapo en la boca y amarrando con una soga las manos de la niña, ella saco su espada y se dirigió a donde los hombres.


-Emera: ¡Oigan, deténganse, dejen ir a esa niña!

-Guardia Elfo: Mas te vale no meterte en este asunto. Vete de aquí.

-Emera: No me iré hasta que liberen a esa niña.

-Guardia Elfo: No seas insolente, ya ve-


El guardia elfo vio como alguien se acercaba a ellos, lo reconocieron, “El Mercenario”. Yoeru se acercaba cada vez más y los hombres dudaban de qué debían hacer, el miedo les ganó, soltaron a la niña y salieron corriendo. Emera intentó liberar a la niña y Yoeru fue tras los guardias que corrieron de él.

Al liberar a la niña, Emera la llevo al albergue del pueblo, le dio de comer y de beber. Un momento después llegó Yoeru.


-Yoeru: No vuelvas a hacer eso, vas a hacer que nos descubran. ¿Quién es ella?

-Emera: Discúlpame. Oh, ella es Sutefanī-chan, la niña que rescatamos. Y no te preocupes, compré la comida y la bebida para ella con mi propio dinero.

-Yoeru: No me preocupa con qué compraste la comida y la bebida, me preocupa que piensas hacer con ella. Ya has hecho demasiado, sus problemas no son míos y tampoco tuyos.

-Sutefanī: Discúlpeme, señor. Mi intención no es molestarlo, pero... mi hermana... ella está en peligro, señor.

-Emera: ¿Está en peligro?

-Sutefanī: Sí, señorita. Le pedí ayuda a las personas del pueblo, pero nadie me hacía caso.

-Emera: Lo vi, ¿pero por qué las personas no te prestaban atención?


Cuando Emera hizo la pregunta un elfo se les acercó.


-Elfo extraño: Yo te diré el por qué. Mi nombre es Ruisu y sé quién es su hermana, se llama Andorea. Ella trabaja en la hacienda del Señor de este pueblo, de hecho, yo también lo hago.

Mi trabajo es cuidar del jardín del Señor, a veces, cuando estoy en los jardines, escucho a Andorea-san discutir con el Señor, él intenta tocar a Andorea-san, pero ella se niega a que él la toque y por eso el Señor, en ocasiones, la golpea. He querido defenderla, pero... soy solo un elfo del bosque que cuida de un simple jardín.

-Yoeru: ¿Quién es el Señor de este pueblo?

-Ruisu: El señor de este pueblo es Pōru-sama. Espera... ¿Eres... eres “El Mercenario”?

-Yoeru: Una elfa del bosque en Negnin me dio 1000 Niok para que asesinara a un Señor de un pueblo en Ufureonirom, le dije que no aceptaría, ya que el Señor estaba al otro lado del océano.

-Emera: Entonces... ¿La ayudaras, Yoeru-kun?

-Yoeru: No, solo voy a ir a asesinar al Señor Pōru.

-Emera: No, no lo asesines, tienes que llevarlo ante las autoridades, para que sea juzgado como-

-Yoeru: Una persona como él fácilmente pagaría su liberación, una persona como él debe morir.

-Ruisu: Co- concuerdo con él, el Señor Pōru podría pagar para que la corte no lo sentenciara.


Ruisu se paró en frente de Yoeru y se colocó en postura de reverencia.


-Ruisu: Señor, por favor, pe- permítame seguirle, no voy a estorbarle, cuando usted haga lo suyo yo sacaré a Andorea-san de la hacienda. Por favor.


Yoeru lo miró por un par de segundos y luego salió del albergue.


-Emera: No sé mucho de él como para decir que lo conozco, pero... a mí me parece que le permitió seguirle.

-Ruisu: Sí. Descuida, voy a traer a tu hermana de regreso, Sutefanī-san.


Yoeru y Ruisu se dirigieron a la hacienda del Señor Pōru que estaba un poco alejada del pueblo en la cima de una colina.


-Yoeru: Más te vale que no me estorbes o te asesinaré a ti también.

-Ruisu: S- sí señor, no lo voy a hacer.

-Yoeru: Espera aquí un momento.

-Ruisu: De acuerdo.


Yoeru se acercó a la puerta de la hacienda que estaba siendo custodiada por seis guardias, cuatro en frente de la puerta armados con hachas de abordaje y dos arriba del muro armados con mosquetes. Yoeru cargo contra los guardias que estaban frente a la puerta, asesinando a dos de los cuatro que había, los guardias que estaban arriba del muro al ver a sus compañeros asesinados, rápidamente apuntaron a Yoeru, pero él tomó a los dos guardias que quedaban en frente de la puerta y los utilizó como escudo humano, los guardias se dieron cuenta de lo que Yoeru había hecho, ya era tarde, ellos dispararon y asesinaron a los dos guardias. Yoeru trepó por la puerta, los guardias aún estaban recargando sus mosquetes y él aprovecho eso para asesinarlos, lanzó un cuchillo a los dos guardias y estos cayeron del muro.

Yoeru bajó y abrió la puerta para que Ruisu entrara a la hacienda.


-Ruisu: Eso fue asombroso.

-Yoeru: Vamos, muévete o te asesinaré.

-Ruisu: Cla- claro, discúlpeme.


Cuando se acercaron a la puerta de la casa, Yoeru le pidió a Ruisu que se agachara y cubriera tras la pared. Yoeru abrió la puerta y ahí estaba, arriba de las escaleras, el Señor Pōru.


-Señor Pōru: ¡Bienvenido seas! No esperaba la visita de un traidor como tú. He oído que has matado a muchos aventureros, mercenarios, sicarios y Héroes, tantos, que los líderes mundiales quitaron la recompensa por tu cabeza, para que la gente dejara de morir intentando enfrentarte.

-Yoeru: ¿Y eso qué?

-Señor Pōru: Sé que eres un miembro de la Familia Espectral, pero... que lo seas no significa que seas inmortal. Si te disparo en la cabeza, morirás.

-Yoeru: Aun sabiendo que he matado a varios sicarios y “Héroes”, ¿piensas asesinarme?

-Señor Pōru: Ellos cometieron un error, te subestimaron, y yo no voy a cometer el mismo error. ¡Guardias!


De las habitaciones salieron varios guardias con mosquetes, rodearon a Yoeru, tenían sus mosquetes listos para disparar.


-Señor Pōru: Como todos saben, ya no hay recompensa por tu cabeza, pero estoy seguro que si la consigo, muchos querrán comprarla. ¡Fuego!


Los guardias dispararon contra Yoeru, el humo de los mosquetes lleno la sala, el Señor Pōru no podía ver a Yoeru o a sus guardias. De la nada, algo fue lanzado contra él, hizo que cayera al suelo, cuando se levantó a ver qué era se sorprendió, el cuerpo de uno de sus guardias. El humo se despejo, el Señor Pōru miró hacia su alrededor, todos sus guardias estaban muertos, pero no veía a Yoeru, hasta que sintió la presencia de alguien detrás de su espalda. Era él, lo lanzó al suelo, lo golpeó y lo tomó del traje, Yoeru acerco su mano al rostro del Señor Pōru y de su palma se encendió una esfera de fuego.


-Yoeru: Fuego...


Yoeru lanzo la esfera de fuego dentro de la boca del Señor Pōru y este comenzó a calcinarse por dentro.


-Yoeru: ¡Vamos, date prisa!

-Ruisu: S- sí, estoy yendo a por ella. ¡Andorea-san! ¿Estás aquí, te encuentras bien?

-Andorea: ¿Ruisu-san?

-Ruisu: ¡Andorea! Eh venido a por ti, me- me ha ayudado Yoeru-sama, “El Mercenario”.

-Andorea: ¿Yoeru-kun, es- está aquí?

-Yoeru: Vámonos de aquí, ahora.

-Ruisu: Sí, claro. Sígueme, Andorea-san.


Los tres salieron de la hacienda y se dirigieron al albergue. En donde los esperaban Emera y Sutefanī.


-Sutefanī: ¡Hermana!

-Andorea: ¡Sutefanī-chan!

-Emera: ¿Estas bien, Yoeru-kun?

-Yoeru: Claro que lo estoy.

-Sutefanī: Estoy muy agradecida de que haya salvado a mi hermana, señor.

-Andorea: Yo también estoy agradecida contigo, Yoeru-kun.


Luego de agradecer a Yoeru, Andorea coloca su atención en Emera.


-Andorea: ¿Quién eres tú, estas acompañando a Yoeru-kun?

Cuando Andorea le pregunto eso a Emera, ella tomó del brazo a Yoeru.

-Emera: So- soy Emera y sí, estoy acompañando a Yoeru-kun. ¡Él es mi príncipe azul!

-Andorea: ¿Príncipe... azul?

-Yoeru: Ya te he dicho que no soy un príncipe azul, mi sangre no es de la nobleza, no soy un “caballero” y ni siquiera visto de azul.

-Emera: Eh... no... lo que...

-Ruisu: Iré a apartar una mesa para nosotros y a traer comida.


Todos fueron a sentarse a la mesa que Ruisu apartó, luego comieron y al acabar Emera preguntó a Andorea a dónde irían.


-Andorea: Tenemos una tía que vive no muy lejos de aquí, habíamos planeado ir hoy a vivir con ella, pero el Señor Pōru no estuvo de acuerdo y me golpeo, fue entonces cuando Sutefanī-chan corrió al pueblo a pedir ayuda.

-Emera: Oh, comprendo, espero que lleguen a salvo.

-Ruisu: Yo las acompañaré, no sé luchar... pero me aseguraré de que lleguen sanas y salvas.

-Andorea: Gracias, Ruisu-san.

-Yoeru: Voy a buscar una habitación.

-Emera: Sí.

-Dueño del albergue: Discúlpeme señor, pero solo me queda una habitación.

-Yoeru: ¿Qué es esto, por qué? Espero que tenga dos camas.

-Dueño del albergue: D- discúlpeme señor, pero la habitación solo tiene una cama, aunque es una grande y tiene un lugar en donde puede darse un baño.

-Yoeru: Mierda... ah... tendré que conformarme con esto. Bien, deme la llave de esa habitación.

-Dueño del albergue: Sí señor, aquí tiene.

-Yoeru: Emera, ya he alquilado una habitación, voy a ir a bañarme, en un momento regreso.

-Emera: Eh- eh- s- sí, Yoeru-kun.

-Andorea: Me sorprende que alguien este acompañando a Yoeru-kun, y me sorprende más que sea una mujer.

-Emera: ¿Po- por qué?

-Andorea: Bueno, es un hombre solitario y antisocial... Hasta donde yo sé, nunca se ha relacionado con una persona.

-Emera: ¿En serio?

-Ruisu: Ella tiene razón. De hecho, no suele aceptar contratos de escolta, cuando lo hace se mantiene a distancia y ni quiera habla con la persona que escolta. Aunque, entiendo que no es necesario que se hable con la persona que estés escoltando, pero aun así...

-Andorea: Al parecer no has escuchado mucho Yoeru-kun, pero estoy segura de que sí has escuchado las cosas malas que dicen sobre él. No les hagas caso, ellos no saben lo que le sucedió a Yoeru-kun.

-Ruisu: Parecerá un sujeto muy... tétrico, atemorizante y.… malvado-

-Andorea: ¡Ruisu-san!

-Ruisu: Bueno, lo que quiero decir es que en realidad es una buena persona, o que al menos queda algo de bondad en él.

-Andorea: Su comportamiento es debido a como el mundo lo ha tratado. Y siendo así, no me sorprende que desconfié de las personas, sea distantes, asesine y.… bueno...

-Ruisu: Todo empezó con la “Masacre Espectral”, toda su familia fue asesinada porque planeaban asesinar a los 7 Líderes.

-Andorea: Todos cometen un error al creer que la Familia Espectral planeó asesinar a los 7 líderes, la Familia Espectral fue una familia de Héroes que ayudaron incontables veces a los 7 Lideres y a sus ciudadanos. Ellos nunca harían algo como traicionarlos.

-Ruisu: Bueno, tiempo después de eso, apareció como un mercenario que aceptaba los contratos más... bueno... lo que los aventureros comunes no aceptaban.

-Sutefanī: Quie... quiero ir a dormir, hermana.

-Andorea: Oh, sí. Vamos, te llevaré a nuestra habitación.

-Ruisu: Yo también iré a mi habitación, buenas noches.

-Emera: S- sí, bueno- yo aún me quedaré aquí. Yoeru-kun, aún sigue en la... en la habitación, ba- baña-

-Yoeru: Ya no lo estoy.

-Emera: ¡Yoeru-kun!

-Yoeru: Ya terminé de bañarme, si quieres ve a bañarte. Yo esperaré aquí.

-Emera: Sí, ahora iré. No tardaré mucho.

-Yoeru: De acuerdo.

 
 
 

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