The Fake Profecy: Capitulo 5
- pelinal246
- 21 abr 2021
- 9 min de lectura
Actualizado: 1 may 2021
Yoeru se encontraba en un lugar mayormente oscuro.
-Yoeru: ¿Por qué ahora? ¿Lo hiciste a propósito?
Una enorme figura sobresale de la oscuridad.
-Yoeru: ¿Por qué no te das por vencido, Irokoh?
-Irokoh: Lo estoy haciendo por tu propio bien. Estás cambiando, Yoeru-sama.
Irokoh salió completamente de la oscuridad y se dejó ver, un demonio gigantesco. El antebrazo derecho de Irokoh empezó a sangrar, su sangre bajó hasta su mano y formó una especie de espada, la cual utilizó para atacar a Yoeru. Pero, para él, no le fue difícil esquivar el ataque del demonio.
-Irokoh: No me voy a dar por vencido, Yoeru-sama. Y mucho menos ahora, que te has ablandado.
-Yoeru: ¿A qué te refieres?
-Irokoh: Debías asesinar a esa elfa y no lo hiciste. Y para colmo, la estás protegiendo.
-Yoeru: Tengo mis motivos.
El antebrazo izquierdo del demonio empezó a sangrar, su sangre bajó hasta sus dedos, formando una especie de cuchillos. Irokoh lanzó los cuchillos a Yoeru con una velocidad increíble. Él pudo bloquear cuatro de los cinco cuchillos con su sable, uno llegó a clavarse en su hombro.
-Irokoh: ¿Te has enamorado?
-Yoeru: Claro que no. La estoy utilizando para llegar a Gusutavo ¿No recuerdas lo que el Nijōr un día antes de ser asesinado?
-Irokoh: …
-Yoeru: Gusutavo fue quién inculpó a la Familia Espectral. Él es quién quiere eliminar a los demás líderes.
-Irokoh: Los único que sabían qué era lo que debilitaba a los espectros eran miembros de la Familia Espectral ¿Será que él también tuvo que ver con el éxito de la caza?
-Yoeru: Posiblemente.
-Irokoh: ¿Qué es lo que planeas hacer?
-Yoeru: Obviamente no iremos a asesinarle. Debemos limpiar el nombre de nuestra familia, el simple hecho de asesinarlo reforzaría la creencia de que la Familia Espectral traicionó a los líderes.
Mientras tanto. Hei Samu llevaba a Yoeru con Emera y Sutefanī a un lugar seguro. Él los llevó a un escondite que tenía en la ciudad Moho.
-Hei Samu: Vamos, entren. Siento que los miembros del Gremio de Asesino están cerca.
Hei Samu colocó a Yoeru en una cama que había en una habitación de su escondite.
-Emera: ¿Él estará bien?
-Hei Samu: Sí, él estará bien. Ya le ha sucedido esto antes, varias veces.
Hei Samu y Emera vieron que el hombro de Yoeru estaba sangrando. Emera colocó su mano sobre la herida, de su mano salió un resplandor y la herida de Yoeru sanó.
-Hei Samu: Bien hecho. Quédate con él. Saldré a vigilar.
-Emera: S- sí. Lo haré.
-Sutefanī: ¿Él va a estar bien?
-Emera: Sí, lo estará.
De repente Yoeru despertó y sacó sus armas. Emera y Sutefanī se asustaron al ver esto.
-Sutefanī: ¡Nos asustaste!
-Yoeru: Este lugar... es uno de los escondites del Maestro Ken'u~ei...
-Emera: S- sí. Él nos trajo aquí y nos salvó de los bandidos.
-Yoeru: ¿En dónde está?
-Sutefanī: Acaba de salir, dijo que vigilaría.
Yoeru se levantó de la cama y en ese momento volvió Hei Samu.
-Hei Samu: Veo que ya te encuentras bien.
Yoeru colocó su puño sobre su pecho e hizo una reverencia.
-Yoeru: Maestro Ken'u~ei. Así es, ya me siento bien.
-Sutefanī: ¿Quién es él para usted?
-Yoeru: Él me ayudó tiempo después de que me quedará solo. Se convirtió en mi mentor.
-Hei Samu: Me he encargado de los asesinos que nos seguían. Y, al parecer... él aún no se da por vencido.
-Yoeru: Sí. Él muy orgullo no quiere servirme. Cambiando de tema, Maestro Hei Samu ¿Qué hace usted aquí?
-Hei Samu: Estoy siguiendo mi plan. El Maestro Anuar me ha pedido que rescatará a su hermano, el cual está cautivo por uno de los más grandes esclavistas de este continente. No me vendría mal un poco de tu ayuda, y de ser así, podría ver que tanto has mejorado.
-Yoeru: Por supuesto que lo ayudaré, Maestro Ken'u~ei.
-Hei Samu: Bien. Tendrás la oportunidad de conocer a uno de nuestros miembros más recientes.
-Yoeru: ¿Un nuevo miembro?
-Hei Samu: Tiene potencial, no bajes la guardia con ella.
-Yoeru: Asumo que es mujer.
-Hei Samu: Correcto, lo es. La misión de rescate será mañana al atardecer.
-Yoeru: De acuerdo.
-Emera: Yo también quiero ir.
Hei Samu vio con una expresión un poco soprendida a Emera al decir eso. Y luego miró a Yoeru.
-Yoeru: No deberías venir con nosotros, ni siquiera sabes usar esa espada que te di. Solo estorbarías.
-Emera: P- pero, es que tú n- no me has enseñado a usarla.
-Hei Samu: Está bien, yo te enseñaré lo que es necesario saber para no ser un estorbo. Sígueme.
-Emera: De acuerdo.
-Hei Samu: Yoeru, quiero que te presentes ante el reciente miembro. Estará cerca de un burdel en esta ciudad.
-Yoeru: ¿Un burdel?
-Hei Samu: Sí, un burdel. Ahora ve.
-Yoeru: Como usted diga.
Yoeru salió del escondite y fue en dirección al burdel de la ciudad. Hei Samu también salió del escondite, con Emera y Sutefanī. Él las llevó a un campo fuera de la ciudad.
-Hei Samu: Déjame ver esa espada, Emera-sama.
-Emera: Sí, aquí está.
-Hei Samu: Veo que fue mejorada por Yoeru.
-Emera: Sí.
Hei Samu le devolvió la espada a Emera y él invocó a un muerto viviente.
-Hei Samu: Lo primero que tienes que aprender es no sentir compasión o misericordia. Tus enemigos no la tendrás contigo.
Sutefanī tomó a Emera del brazo muy fuerte.
-Sutefanī: Tengo miedo, señorita.
-Hei Samu: Ven aquí, pequeña. Emera tiene que practicar.
-Sutefanī: ¿Ese monstruo no me atacará si estoy con usted?
-Hei Samu: No lo hará y si fuera así, no le permitiría hacerlo.
-Sutefanī: Bien.
Sutefanī se paró a un lado de Hai Samu y él ordenó al muerto viviente atacar a Emera.
-Hei Samu: Vamos Emera-sama. Acabe con ese montón de carne.
-Emera: Está bien.
Emera se preparó para luchar con el muerto, se notaba que estaba un poco nerviosa. El muerto se acercaba bruscamente hacia ella. Emera esperó a que el muerto estuviera a un metro de ella y lo apuñaló en la cabeza y este se esfumó.
-Hei Samu: Bien hecho.
-Sutefanī: Felicidades señorita.
-Emera: Gra- gracias.
-Hei Samu: Para ser sincero, esperaba que te pusieras nerviosa y que sacudieras esa espada a todos lados sin darle un solo golpe al muerto viviente. Me sorprendiste.
-Emera: Bueno... gracias...
-Hei Samu: ¿En dónde aprendiste eso?
-Emera: Bueno, pasé gran parte de mi vida encerrada. Leí muchos libros, algunos eran sobre criaturas como ese muerto viviente.
-Hei Samu: Eso demuestra que los libros no son tan inútiles del todo. Bueno, veamos cómo te desempeñas contra otro tipo de criatura.
Mientras Emera estaba practicando, Yoeru se acercaba al burdel de la ciudad. Él subió a un tejado para intentar divisar a la mujer que mencionó Hei Samu y de repente sintió que alguien se acercaba por detrás de él. Velozmente apuntó con su pistola a ese alguien y vio que era una mujer.
-Mujer: Me atrapaste, al parecer eres especial.
-Yoeru: ¿Especial? Eso me parece un insulto.
Yoeru preparó su pistola para disparar.
-Mujer: ¡Espera! Me parece que sé quién eres ¡Eres el Maestro Ferunandesu!
-Yoeru: ¿Quién eres tú?
-Mujer: Soy Aine, me acaba de unir a ustedes hace poco. Mira, tengo uno.
-Yoeru: ¿Cómo sé que no lo has robado o lo has fabricado tú?
-Aine: No soy una ladrona y tampoco una falsificadora. Las manualidades no son de mi gusto.
Yoeru bajó su pistola lentamente.
-Aine: Si así es como tratas a una mujer, no quiero saber cómo tratas a un hombre.
-Yoeru: El Maestro Ken'u~ei me enseñó a que debo desconfiar de todos. Debió haberte enseñado lo mismo.
-Aine: Sí. Pero, es descortés tratar a una mujer de ese modo. Y ¡Enfunda esa pistola, me pones nerviosa! Ya demostré que soy miembro.
-Yoeru: No se deben hacer excepciones. Cualquiera podría ser el enemigo.
-Aine: No es justo ¡Se lo diré al Maestro Ken'u~ei!
-Yoeru: Posiblemente no esté de acuerdo contigo. Él no confía en ti.
-Aine: ¡Qué!
-Yoeru: No seas escandalosa. Y ¿Qué haces cerca de un Burdel? A caso ¿Eres una cortesana o simplemente una pervertida?
El rostro de Aine se puso completamente rojo.
-Aine: ¡No soy una prostituta y tampoco una pervertida!
-Yoeru: Entonces ¿Qué haces aquí?
-Aine: El Maestro Ken'u~ei me encargó el error del abuso y me permitió corregirlo con sangre.
-Yoeru: ¿Estás por asesinar a alguien en este burdel?
-Aine: Sí. Mi objetivo es un elfo que asiste a este burdel, siempre pide a la misma elfa y suele golpearla al terminar. Al encargado no le importa y sus compañeras hacen la vista gorda.
-Yoeru: ¿Ese elfo es alguien importante en esta ciudad?
-Aine: Es el jefe de la guardia en la ciudad.
-Yoeru: ¿Necesitas mi ayuda?
-Aine: Claro que no, puedo ocuparme de él yo misma. Y ¡Ya enfunda esa pistola!
-Yoeru: Está bien, me quedaré aquí a vigilar.
-Aine: Está bien.
Aine saltó al tejado del burdel y entró por una ventana. Yoeru se sentó en el borde a ver.
Cuando ella entró, escuchó el grito de una mujer. Se apresuró a ir a la habitación de donde provenía el grito. Una vez en frente de la puerta, la abrió lentamente y vio al jefe de la guardia golpeando a la elfa. Desenfundó su espada y la clavó en la espalda del elfo. Pero al parecer no fue nada para el elfo.
-Aine: ¿Por qué no te mueres?
El elfo le dio un puñetazo a Aine y se sacó la espada de la espalda.
-Jefe de la Guardia: ¿Quién te crees que eres para interrumpirme?
El elfo clavó la espada en la pierna de Aine y luego le dio una patada en el rostro.
-Aine: ¡Maldito elfo de mierda!
-Jefe de la Guardia: ¿Te atreves a insultarme? Entonces también me divertiré contigo.
-Aine: Aleja tus sucias manos de mí ¡No me toques!
Se escuchó una ventana romperse en esa misma habitación, era Yoeru. Él desenfundó su hacha y se acercó lentamente al elfo.
-Jefe de la Guardia: ¿Otro idiota que viene a interrumpirme?
-Yoeru: ¿Otro idiota que va a morir por el filo de mi hoja?
-Jefe de la Guardia: Maldito insolente. Vas a ver cómo-
El elfo le dio un puñetazo en el rostro a Yoeru, pero no le afectó en nada. En un segundo, Yoeru cortó la mano del elfo y este cayó al suelo gritando de dolor.
-Jefe de la Guardia: ¡Maldito hijo de perra!
-Yoeru: ¿Qué voy a ver? ¿Veré cómo mueres?
Yoeru desenfundó su pistola y le disparó en la cabeza al elfo. Luego se acercó a Aine para ayudarla.
-Yoeru: Voy a sacar la espada, no hagas un escándalo.
-Aine: Por supuesto que no ¿Por quién me- ¡Agh!
Yoeru sacó la espada de la pierna de Aine, la sanó y también a la elfa que había sido golpeada por el Jefe de la Guardia. Después salieron del burdel antes de que llegará la guardia.
-Aine: Graci- gra- gracias... por resca- por ayudarme... Maestro Ferunandesu.
-Yoeru: Los Agentes del Orden deben cuidarse entre sí.
-Aine: Yo- yo aún no soy una... Agente del Orden. Soy solo otra miembro de la Orden Roja.
-Yoeru: Entonces la próxima no te ayudaré.
-Aine: ¡Qué malo eres!
-Yoeru: No seas escandalosa. Vayamos al escondite del Maestro Ken'u~ei.
Yoeru y Aine se dirigieron al escondite de Hei Samu. Pero en el camino, Yoeru se detuvo.
-Aine: ¿Qué sucede?
-Yoeru: Siento a alguien, un miembro del Gremio de Asesinos. Parece ser un Purgador.
-Aine: ¿Un Purgador? ¡Esos son poderosos!
-Yoeru: Está fuera de la ciudad. Puede que no venga, a menos que sienta la presencia de un simple mimbro de la Orden Roja...
-Aine: Tus palabras me ofenden, Maestro Ferunandesu. Yo sé cómo ocultar mi presencia.
-Yoeru: Espero que sea cierto.
Yoeru desenfundó su pistola lentamente.
-Aine: ¡Puedo ver que estás desenfundado tu pistola! ¿Cuándo vas a confiar en mí?
-Yoeru: No voy a confiar en ti, nunca.
-Aine: Qué pesado...
Ambos siguieron camino hasta el escondite de Hei Samu. Al entrar se encontraron con Emera y Sutefanī.
-Aine: ¿Quién es esa elfa de cabello blanco? ¡Tiene a una niña de rehén! ¡Hay que matarla!
-Yoeru: Si intentas eso, yo te arrancaré la cabeza.
-Aine: No te enojes... Y ¿Quién es ella? A caso ¿Es tu novia? Sí, es tu novia, por eso te enojaste cuando dije que la mataría.
-Yoeru: No es mi novia.
-Aine: Sí... cómo no ¡Oye, enfunda esa pistola, ya te he dicho que me pone nerviosa!
-Yoeru: Pues, cada vez desconfió más de ti.
-Aine: ¡Eres muy malo conmigo, Maestro Ferunandesu!
-Yoeru: ¿Hay algún día en el que no grites?
-Emera: ¿Quién es ella, Yoeru-kun?
-Yoeru: Es una chica que me encontré en el camino.
-Aine: ¡Aún estoy aquí! Y... ¿Dónde está el Maestro Ken'u~ei?
-Sutefanī: Se fue hace un momento, dijo que sintió la presencia de alguien a las afueras de la ciudad.
-Yoeru: Fue a enfrentarse al Purgador.
-Aine: ¡Quiero ir a ver!
-Yoeru: No iras. Le estorbarías al Maestro Ken'u~ei.
-Aine: Pero yo quiero ir...
-Yoeru: He dicho que no iras. Pareces una niña.
Fuera de Ciudad Moho, Hei Samu se estaba enfrentando al Purgador.
-Hei Samu: Al parecer, cualquiera logra ser un Purgador.
-Purgador: Solo has tenido suerte.
-Hei Samu: ¿Eso crees?
Hei Samu desapareció en un parpadeo y reapareció sobre el Purgador.
-Purgador: ¡Cómo!
Hei Samu cortó por la mitad al Purgador y luego lo incendió con una esfera de fuego.
-Hei Samu: Si los miembros del Gremio de Asesinos son así débiles, debería atacar uno de sus cuarteles. Bueno, debería volver al refugio. Yoeru y Aine debieron haber regresado.
Mientras Hai Samu se iba, alguien en lo alto de un árbol lo estaba observando. Ese alguien sacó un arco y estaba listo para dispararle. Pero, Hei Samu se detuvo y miró atrás suyo, aunque él no logró ver a alguien.


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