The Fake Profecy: Capitulo 4
- pelinal246
- 6 mar 2021
- 9 min de lectura
Actualizado: 30 abr 2021
Yoeru sintió la presencia de alguien, salió del albergue y vio a un sujeto; con un atuendo poco ortodoxo; alejándose, lo siguió hasta las afueras del pueblo, y fue ahí cuando el sujeto se detuvo.
-Sujeto: He venido a matarte, Yoeru.
-Yoeru: ¿Quién eres?
-Sujeto: Soy hijo del Mosquetero Rojizo, estoy aquí para vengar su muerte ¡Voy a matarte por lo que le hiciste a mi padre!
-Yoeru: ¿Crees que puedes matarme, tú?
-Sujeto: Me convertí en un mosquetero, para honrar a mi padre. Me convertí en un mosquetero para vengar su muerte a manos del sujeto al que llaman “El Mercenario”.
-Yoeru: Los mosqueteros están pasando a la historia, tu padre ya lo ha hecho.
-Sujeto: ¡Cierra la boca, voy a matarte maldita escoria!
-Yoeru: Tu padre era un mosquetero de nivel 53, me tomó 2 segundos cortarle la cabeza, él ni siquiera pudo desenfundar su sable. No tienes oportunidad contra mí. Mejor lárgate, no tengo ganas de matar a otro niño.
-Sujeto: ¡No soy un niño, soy un mosquetero!
-Yoeru: Usar el atuendo de mosquetero de tu padre no te convierte en mosquetero. Lárgate, ve a casa con tu madre, de seguro te ha servido leche tibia, no querrás que se enfríe.
-Sujeto: ¡Cállate!
El sujeto desenfundo su sable y atacó a Yoeru, pero él, con el menor esfuerzo, esquivaba cada uno de sus ataques.
-Yoeru: Detente, estás haciendo que cambie de opinión.
-Sujeto: ¡Muere!
El sujeto tomó el sable con sus dos manos y la dirigió al estómago de Yoeru, pero él detuvo el sable con su mano derecha, le quitó el sable y lo arrojo al suelo. Le dio un puñetazo en el rostro y otro en el estómago. El sujeto cayó de rodillas y Yoeru, manteniendo su puño en el estómago de él, lo tomó del hombro y lo miró a los ojos.
-Yoeru: Te dije que te fueras, ahora la leche que te ha servido tu madre se ha enfriado.
Luego de decir eso, de la boca del sujeto comenzó a salir sangre y Yoeru, sacando su brazo, se levantó y regresó al albergue.
Emera había terminado de bañarse y bajo a buscar a Yoeru, pero no estaba.
-Emera: ¿Yoeru-kun?
Emera fue a la entrada del albergue y vio a Yoeru caminando por la calle hacía ella.
-Yoeru: ¿Por qué estás aquí?
-Emera: Esto... yo- yo termino de bañarme y baje a- a bus- buscarte y no estabas.
-Yoeru: No tienes la capucha puesta y no estas ocultando tus orejas con tu cabello, entra antes de que alguien te vea.
-Emera: S- sí, discúlpame. Yo... estaba preocupada por ti.
-Yoeru: No es necesario que te preocupes por mí, vamos.
Emera y Yoeru subieron a su habitación, pero cuando estaban por entrar, Emera se detuvo.
-Yoeru: ¿Y ahora qué?
Emera estaba sonrojada, tenía sus manos detrás de su espalda y miraba hacia el suelo de derecha a izquierda.
-Yoeru: Oye ¿Qué sucede?
-Emera: B- bueno... es que- es que hay una... una sola cama...
-Yoeru: Cierto, solo hay una cama, carajo. Ay... y esto está haciendo que el hecho sea más incómodo.
-Emera: ¿Va- vamos a dormir... los dos en la misma- en la misma cama?
-Yoeru: … Bueno... sí, pero... si no quieres- no, yo- yo puedo dormir en otro lugar, si es que te molesta.
-Emera: ¡No! … No, yo- no, no me molesta. Podemos dormir en la misma cama.
-Yoeru: De- de acuerdo.
-Emera: Ay... qué estúpida, debí haberme controlado, no debí gritar “No” así. Vaya, esto es muy... muy... yo- yo nunca dormí a lado de un hombre, es muy... me siento muy... rara. Y el hecho de que sea Yoeru-kun, me hace sentir más rara... ¡Ay! ¿Pero qué me sucede?
-Yoeru: Pero... ¿Qué le sucede? Esta más roja que antes ¿Estará enferma?
-Emera: ¿Por qué Yoeru-kun me está mirando así?
Emera se tocó las mejillas y se dio cuenta de el por qué Yoeru la miraba.
-Emera: ¡Ay! Cálmate. Cálmate. Cálmate. No... ¿Por qué me estoy poniendo así?
-Yoeru: Mejor me voy a dormir en este instante.
Yoeru se quitó las botas y la casaca, y se acostó en la cama. Al ver esto, Emera se puso aún más roja que antes.
-Emera: ¡No puede ser, me siento muy rara, no puedo controlarme, estoy temblando mucho!
Emera camino lentamente hacia la cama y se sentó sobre ella.
-Emera: ¡Siento que me voy a desmallar!
Emera se acostó en la cama lo más lento que pudo, luego de hacerlo se acomodó y trató de dormir.
Unas horas después, Emera se despertó debido a una pesadilla, se dio la vuelta y se encontró a un par de centímetros del rostro de Yoeru, ella se sonrojo y se sobresaltó, pero, se calmó un poco.
-Emera: Se ve... se ve muy tierno... así, dormido... Yoeru-kun, yo... yo nunca antes me había sentido así... Ahora que lo recuerdo... mi madre me había contado sobre esta sensación...
Emera acercó su mano lentamente al rostro de Yoeru y acarició su mejilla.
-Emera: Estoy enamorada del Príncipe Azul, de ti, Yoeru-kun. Tú eres mi Príncipe Azul, el que me salvará, el que me amará, el que me protegerá, el que se desposará...
Luego de eso, Emera se durmió. Y al amanecer, Yoeru despertó con la mano de Emera en su rostro y este se sonrojo.
-Yoeru: … Pe- pero... ¿Por qué- por qué su mano esta- esta... ella... ella?
Al momento, Emera se despertó y vio que Yoeru estaba despierto, con su mano aún en el rostro de él. Ambos se sobresaltaron y se cayeron de la cama.
-Emera: Yo...
-Yoeru: …
De repente, alguien toco la puerta y ambos se levantaron sorprendidos.
-Andorea: ¿Emera-san. Yoeru-kun ¿Están bien?
-Emera: S- sí, estamos bien.
-Andorea: Oh, bien. Sutefanī-chan esta despierta, vamos a ir a desayunar ¿Nos acompañan?
-Emera: Sí, claro.
Yoeru y Emera bajaron a desayunar con Andorea y Sutefanī. Pero no estaba Ruisu.
-Sutefanī: ¿Dónde está Ruisu?
-Andorea: Tal vez aún este durmiendo. Voy a ir a ver.
Andorea fue a buscar a Ruisu a su habitación, pero no estaba.
-Andorea: No esta es su habitación, tal vez salió.
-Sutefanī: Espero que este bien.
Luego del desayuno, fueron a las afueras del pueblo.
-Andorea: Parece que Ruisu no va a acompañarnos después de todo.
-Yoeru: Es solo un jardinero ¿Qué esperabas?
-Andorea: Bueno, nos vamos. Hasta luego, Emera-san. Yoeru-kun.
Cuando Andorea se dio la vuelta, vio a Ruisu y a su tía acercándose a ellos. Yoeru, bajo sus brazos y puso su mano sobre su hacha.
-Andorea: ¡Tía! ¿Por qué has venido hasta aquí? Nosotras estábamos por ir a su casa.
-Sutefanī: ¿Ruisu?
-Yoeru: No te acerques a ellos, Andorea.
-Andorea: ¿Por qué? Es mi tía y Ruisu-san ¿Por qué desenfundas tu hacha?
En ese momento, de Ruisu salió un pedazo de madera que atravesó a Andorea. Yoeru lanzó su hacha, la cual se clavó en la cabeza de la tía de Andorea. Corrió a donde Sutefanī, que estaba por ser asesinada por Ruisu. Yoeru tomó a Sutefanī, desenfundo su pistola y le voló la cabeza a Ruisu.
-Emera: Pero... pero... ¿Qué sucedió, por qué los mataste?
-Yoeru: No son ellos. Ya deberías haberte dado cuenta, en realidad son Brujas Forestales. Los devoraron para tomar su forma y apariencia. Toma a Sutefanī, debo rematar a estas brujas antes de que escapen.
-Emera: Sí, ven Sutefanī-chan. Rápido.
Las brujas tomaron su verdadera forma e intentaron escapar, Yoeru velozmente seleccionó otro tipo de munición, les disparó a las brujas antes de que entraran al bosque y estas se incendiaron.
Después de confirmar que las brujas estaban muertas, regreso con Emera y Sutefanī. Cuando se encontró con ellas, Sutefanī estaba llorando.
-Emera: Ya, Sutefanī-chan, ya.
-Yoeru: Tenemos que irnos, los asesinos debieron escuchar los disparos, luego pensaré que haré con ella.
Los tres se fueron del pueblo en dirección a la Ciudad Moho. Durante el camino, Sutefanī salió corriendo hacia el bosque.
-Emera: ¡Sutefanī-chan, espera! ¿A dónde vas?
-Sutefanī: Señorita, venga a ver.
Emera y Sutefanī desaparecieron en la maleza.
-Yoeru: ¡Emera. Sutefanī!
De pronto, Emera salió de la maleza y tomó la mano de Yoeru.
-Emera: ¡Tienes que ver esto, Yoeru-kun!
-Yoeru: ¿Qué?
Al cruzar la maleza se encontraba un hermoso paisaje. Un lago con agua cristalina, peces de colores brillantes dentro de él y arboles verdes rodeándolo.
-Sutefanī: Este lugar es muy hermoso ¿Cierto?
-Emera: Cierto, es muy hermoso.
-Yoeru: Sí... lo es.
-Sutefanī: Q- quedémonos aquí por un tiempo ¿Sí?
-Yoeru: No, tenemos que seguir.
-Emera: Por- por favor, Yoeru-kun. Es un lugar muy hermoso.
-Yoeru: … Está bien, pero solo por esta noche.
-Sutefanī: ¡Gracias!
-Emera: Gracias, Yoeru-kun.
Sutefanī fue a jugar cerca del agua, Yoeru y Emera se sentaron en el suelo, Emera se veía un poco sonrojada y Yoeru al verla se puso incómodo.
-Yoeru: Emera...
-Emera: ¿S- sí?
-Yoeru: ¿Qué es... qué es eso del Príncipe Azul?
Al escuchar esa pregunta, Emera se sobresaltó y sonrojó más, miró hacia otro lado para esconder su rostro.
-Emera: Esto... es... mi madre...
-Yoeru: …
-Emera: D- de pequeña, mi madre me contaba una historia... sobre una elfa y un humano...
Emera lentamente volvía su mirada hacia Yoeru.
-Emera: La historia trataba de una elfa que tenía que salvar al mundo de un Rey consumido por la maldad. El Rey malvado sabía que la elfa trataría de detenerlo, así que envió a sus soldados a matarla. Cuando los soldados la encontraron y pareciera que el destino de la elfa estaba sellado, un humano apareció y derrotó a los soldados, salvando a la elfa.
-Yoeru: …
-Emera: Mi madre no me contó más acerca de la historia, le pregunté: ¿Y qué sucedió luego? Y ella me dijo que no debía contarme más de la historia, que aún no tenía la edad para escucharla. Pero, también me dijo que no debía preocuparme por la elfa, que el humano se convertiría en su Príncipe Azul y la protegería incluso después de la muerte.
-Yoeru: Esto me confunde mucho, yo...
-Emera: ¿Te siente bien, Yoeru-kun?
-Yoeru: Sí, estoy bien. Voy a dar una vuelta por la zona, a ver si hay peligro.
-Emera: ¿Le habrá parecido raro que le contará esto? Ay... cálmate... cálmate... no, no debió haberle parecido raro ¿Cierto?
-Sutefanī: Señorita. Señorita.
-Emera: ¿Qué sucede, Sutefanī-chan?
-Sutefanī: ¿Usted sabe usar magia?
-Emera: S-sí, mira puedo hacer esto.
Emera colocó su mano sobre el suelo y de él emergieron varias flores.
-Sutefanī: ¡Es asombroso!
-Emera: Bu- bueno, es solo un simple hechizo de aceleración de crecimiento.
-Sutefanī: ¿Puede hacerme crecer?
-Emera: No, solo funciona en plantas.
-Sutefanī: Oh... qué mal, yo quería crecer...
Emera acarició la cabeza de Sutefanī y soltó una pequeña risa.
-Emera: No tengas prisa. Cuando seas mayor, querrás volver a ser menor, te lo aseguro.
-Sutefanī: N- no es cierto...
Un rato después, Yoeru volvió.
-Yoeru: Al parecer no hay peligro. Descansen, mañana seguiremos nuestro camino a Ciudad Moho.
-Sutefanī: ¿Vamos a dormir en el suelo?
-Yoeru: … Tengo un saco de dormir, es grande, podrás dormir las dos en él.
-Emera: Gracias, Yoeru-kun.
Emera y Sutefanī se durmieron, y Yoeru permaneció despierto, vigilando, por si apareciera un miembro del Gremio de Asesinos.
Al amanecer, luego de que Emera y Sutefanī despertaran, se prepararon para seguir el camino a Ciudad Moho. Pero, algo alerto a Yoeru.
-Yoeru: Quédense cerca de mí.
-Emera: ¿Qué sucede?
-Sutefanī: Tengo miedo, señorita.
Varios bandidos aparecieron alrededor de ellos, Yoeru estaba listo para asesinarlos, pero empezó a decaerse.
-Yoeru: No, no... ahora no...
Yoeru cayó desmayado al suelo. Los bandidos soltaron una carcajada y se acercaron lentamente a Emera y a Sutefanī.
-Emera: ¡Yoeru-kun! ¿Qué te sucedió? ¡Yoeru-kun!
-Sutefanī: Señorita. Señorita. Los hombres malos se están acercando.
Emera sacó su espada, acercó a Yoeru a ella y tomó a Sutefanī entre sus brazos.
-Emera: ¡Aléjense o los mataré!
-Bandido: Baja eso, lindura. Y vayamos a jugar un poco ¿Qué dices?
-Emera: ¡Aléjate de mí!
-Bandido: Oh... ¿Te vas a poner así? Bien, pues entonces también nos divertiremos con la otra elfa. Ja.
-Emera: ¡Si te atreves a tocarla!
-Bandido: ¿Qué harás? Dime, tu noviecito se desmayó, no podrá protegerte y estoy seguro de que no sabes cómo usar ese espada.
Los bandidos se acercaron más y más a Emera, Yoeru seguía en el suelo. No había manera de escaparse de esta situación. O eso es lo que parecía.
Cuando toda esperanza se veía agotada, un hombre encapuchado vestido de azul apareció de la nada y mató a dos bandidos por la espalda, luego desenfundo sus pistolas y disparó en la cabeza a otros dos bandidos. El bandido que estaba acosando a Emera se sorprendió al ver esto, y desesperadamente desenfundó su pistola, pero el hombre del encapuchado desapareció de enfrente y apareció detrás de él, lo atravesó con su sable y lo arrojó l suelo, los demás bandidos corrieron despavoridos.
-Emera: ¿Quién eres?
-Hombre del Atuendo Azul: Mi nombre es Hei Samu, soy... mentor de “El Mercenario”.
-Sutefanī: ¿Mentor?
-Hei Samu: Sí, soy el mentor de Yoeru-san. Ahora, deberíamos irnos, yo cargaré a Yoeru-san.
-Emera: Hei Samu-sama ¿Qué le sucedió a Yoeru?
Hei Samu levantó a Yoeru y lo cargó sobre su hombro.
-Hei Samu: Él está... resolviendo problemas personales.
-Sutefanī: ¿Problemas personales?
-Hei Samu: Bueno, está... combatiendo contra un demonio, literalmente.
-Emera: ¡Qué!
-Hei Samu: Continuaremos esta conversación, luego. Los miembros del Gremio de Asesinos deben estar cerca. Vamos, a prisa.
-Emera: Sí, dame tu mano, Sutefanī-chan.
-Sutefanī: Sí, señorita.


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